Estudiantes de distintas etapas educativas en México están recurriendo a la inteligencia artificial para realizar la mayor parte de sus tareas, según relatos de alumnos y un estudio realizado por la UNAM.
Daniel, de 16 años y alumno de primer año de preparatoria, afirma que emplea herramientas de IA en aproximadamente el 85 % de sus actividades escolares, desde la búsqueda de información hasta la redacción de textos y la resolución de ejercicios.
El joven relata que, al no comprender un problema de conjuntos en matemáticas, optó por preguntar a ChatGPT en lugar de volver a la explicación del docente o solicitar ayuda, y que varios compañeros hicieron lo mismo.
Sin embargo, Daniel señala que los textos generados por la IA suelen ser demasiado elaborados para su edad, por lo que los modifica, simplifica y adapta a su estilo.
Un estudio de noviembre de 2024 llevado a cabo por la Coordinación de Evaluación, Innovación y Desarrollo Educativos de la UNAM, con la participación de 4,725 estudiantes y 2,069 profesores de bachillerato, licenciatura y posgrado, encontró una presencia amplia de estas herramientas en actividades académicas, destacando diferencias en frecuencia y propósito entre alumnos y docentes.
Ari, estudiante de 22 años de Derecho, también comparte su experiencia: tras usar ChatGPT por recomendación de un amigo, sintió culpa por no elaborar los trabajos por sí misma, pero con el tiempo lo emplea para organizar información, revisar textos y crear materiales de estudio mediante herramientas como NotebookLM.
Ambos jóvenes han desarrollado la habilidad de formular “prompts” precisos, una práctica que les permite obtener respuestas útiles, aunque reconocen que la capacidad de evaluar, corregir y comprender la información sigue siendo esencial.
Los docentes enfrentan el reto de adaptar sus metodologías, enfocándose en la interpretación, el contraste de fuentes y la construcción de argumentos, mientras la investigación de la UNAM advierte sobre la necesidad de incorporar la IA con criterios pedagógicos, éticos y críticos. Como comenta Ari, “ESTOY PAGANDO PARA QUE PIENSE UNA INTELIGENCIA”, reflejando la tensión entre aprovechar la tecnología y mantener la autonomía intelectual.
Con información de El Imparcial de Oaxaca.
