El sábado 1 de noviembre, jóvenes vinculados al colectivo “GenZ regelt!” protagonizaron manifestaciones en al menos 34 ciudades de Alemania; la policía respondió con cañones de agua y otras medidas para dispersar a los manifestantes que lanzaron fuegos artificiales y proyectiles.
En Colonia, la autoridad local utilizó cañones de agua después de afirmar que los manifestantes atacaron a los agentes con fuegos artificiales. Un comunicado policial recalcó: “No toleraremos la violencia contra los trabajadores de emergencias”.
En Fráncfort la marcha fue interrumpida cuando se encendieron fuegos artificiales; en Berlín los participantes arrojaron botellas y huevos; y en Hamburgo se levantaron barricadas que fueron incendiadas, mientras la policía empleó gas pimienta, según informó el diario Bild.
Los manifestantes portaban pancartas con lemas como “Es hora de resistir” y “Merz debe irse”, exigiendo el fin del servicio militar obligatorio y una mayor inversión en educación.
Los organizadores esperaban la participación de 182 mil personas, pero las autoridades registraron alrededor de 6 mil manifestantes en ciudades como Fráncfort, Múnich y Berlín, cifra muy inferior a los 36 mil citados por los propios organizadores.
Roman Poseck, ministro del Interior de Hesse, advirtió que no se debe seguir el modelo de disturbios visto en Francia y señaló la presencia de extremistas de izquierda y grupos extranjeros en la movilización.
Comercios de diversas ciudades cubrieron sus escaparates y planearon cierres anticipados por temor a saqueos, incluso en el bulevar Kurfürstendamm de Berlín.
Steve, de 18 años, declaró que el gobierno no ha respondido a sus demandas y que seguirán ejerciendo su derecho a reunirse; Sean Baker, estudiante de la Universidad Técnica de Berlín, añadió que protestará por el mal estado de los edificios del campus.
Con información de NVI Noticias.
