Martes, 3 de noviembre de 2026
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Oaxaca

Origen y significado de los alebrijes: de la Ciudad de México a la tradición de Oaxaca

Aunque nacieron en la capital del país, los alebrijes se consolidaron como símbolo oaxaqueño gracias al uso de madera de copal y técnicas artesanales locales.

Los alebrijes, figuras de animales fantásticos y colores vibrantes, se han consolidado como un emblema de la cultura de Oaxaca, a pesar de que su origen se remonta a la Ciudad de México en 1936. Estas piezas, creadas inicialmente en cartón por el artesano Pedro Linares López, evolucionaron en el estado mediante el uso de madera de copal.

Pedro Linares concibió a estas criaturas durante un sueño febril a los 30 años de edad. Tras recuperarse, comenzó a fabricarlas en cartonería, lo que le valió el reconocimiento de artistas como Diego Rivera y, en 1990, el Premio Nacional de Ciencias y Artes. El creador de estas figuras falleció en 1992 a los 85 años de edad.

La transición de estas figuras a la identidad oaxaqueña ocurrió cuando los artesanos Manuel Jiménez, de la localidad de Arrazola, y Epifanio Fuentes, de San Martín Tilcajete, adaptaron el concepto. Ellos sustituyeron el cartón por madera de copal, un material flexible que permitió darles un nuevo valor simbólico y artesanal, convirtiéndolos en una fuente de ingresos por el turismo.

El proceso de creación y su simbolismo

La elaboración de un alebrije oaxaqueño consta de seis etapas principales: la selección de la madera de copal, el tallado manual que puede durar semanas, el secado y ensamblaje de piezas, la aplicación de una base blanca, el pintado con colores acrílicos y el diseño final de patrones inspirados en la iconografía indígena.

Cada tonalidad empleada en las figuras tiene una representación específica. El rojo simboliza la pasión y la sangre; el negro alude al misterio y la noche; el verde se relaciona con la naturaleza, mientras que el amarillo enaltece al sol y al maíz, cultivo considerado sagrado para la cultura zapoteca.

Asimismo, las formas animales poseen simbolismos propios: el jaguar representa poder y protección; el águila, valentía y visión; la serpiente, sabiduría y dualidad; el conejo, fertilidad; el búho, sabiduría nocturna, y el perro xoloitzcuintle funciona como guía hacia el Mictlán.

Con información de El Universal Oaxaca.